El afecto es primordial en el ser humano, y sobre todo en nuestros primeros años de vida.
Evânia Reichert, psicoterapeura familiar, nos habla de ello en esta interesante entrevista.
Demos afecto a nuestros niños,... a todos los niños. Y si acaso nosotros mismos estamos carentes de ese tan preciado afecto, la biodanza nos proporciona el lugar ideal, abierto y sin juicio, donde nos resultará fácil expresar nuestro afecto y a un mismo tiempo recibiremos todo el afecto de nuestros compañeros.
En biodanza se trabaja todo el espectro de características del ser humano. La metodología está diseñada a través de cinco líneas de vivencia que abarcan toda la existencia humana, desde lo más básico y primitivo a lo más elevado. Estas líneas son: la vitalidad, la sexualidad, la creatividad, la afectividad y la trascendencia.
Más, independientemente de la línea que se esté trabajando en un momento determinado, una de las cosas que hay siempre de trasfondo en la biodanza es la vulnerabilidad; Cuando estás practicando realmente biodanza, te abres y te entregas, es decir, muestras tu vulnerabilidad, puesto que la vulnerabilidad es exponerse, es incertibumbre, es riesgo emocional y todo ello implica fortaleza. Por lo tanto no hay que confundir vulnerabilidad con debilidad.
Aquí podéis ver un vídeo donde la investigadora Brené Brown, nos habla con mucha claridad sobre la vulnerabilidad. Que lo disfrutéis.